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Visión: la metáfora del auto

Visión: la metáfora del auto
septiembre 15
12:17 2016

¿La visión es formulada por el nº1 de la empresa o es construida entre todos? Son las dos grandes teorías en el campo del desarrollo de la visión empresaria y encolumnan a gran cantidad de bibliografía detrás. Bajo una metáfora este artículo intenta explicar que ambas teorías no son opuestas y que los mejores resultados se logran en la vinculación sistémica del arranque aspiracional del nº 1, el acuerdo deseado de la gente y el trabajo cotidiano encarrilado de todos.

Imaginemos que la empresa es un auto. Hoy la empresa cuenta con determinada carrocería, motor y pasajeros, estos recursos materiales, personales e intelectuales llevan a que se mueva por inercia o por una meta definida previamente. La empresa se desplaza por inercia cuando solamente se ocupan de realizar las actividades operativas, y lo único que acciona a sus miembros son las tareas cotidianas y de este modo no hay una guía estratégica, no hay un propósito elevado hacia el cual apunte la empresa. Este panorama indica la necesidad de la visión, para servir de combustible que una el presente con el futuro bajo una determinada orientación, que impulse el viaje colectivo, que oriente los esfuerzos personales.

El nº1 es el que tiene que encender el motor, impulsa el proceso de desarrollo de la visión y la movilización de la empresa hacia el futuro, sin ese encendido todos los otros movimientos serán en falso y descoordinados. El nº1 debe llevar una llave apropiada para esa organización y para los tiempos que se vienen. Conseguir una llave nueva requiere que se plantee nuevas aspiraciones, que cuantas más altas más lejos llevarán al auto. Encender el motor implica una promesa de explorar nuevos territorios, porque para hacer lo mismo que se viene haciendo no sería necesario tomar ese riesgo.

El resto de la organización se tiene que subir al auto y traer el aceite, el agua y los otros componentes necesarios para hacerlo funcionar, debe ser convencida por el nº1, si no se suben tomarán diferentes caminos el nº1 y los empleados, no existirá un proyecto de empresa. El liderazgo visionario del nº1 es fundamental para motivar a incorporarse a la visión, es el comienzo para empezar a hacer trabajar la visión, para convertirla en un deseo común, para que el auto comience el camino hacia el porvenir ansiado. La convocatoria debe implicar a todos los que quieran subirse y para esto el mensaje debe ser ambicioso, desafiante y querible. La gente debe ser capaz de verlo como si estuviera hoy, de entender cuál es el destino que se plantea y de poder aportar desde sus puntos de vista, sus aspiraciones y su trabajo en la organización. Esa participación, que puede modificar el destino inicial, le da más credibilidad porque lo hace más adecuado a la gente de esa organización, a quienes van a activarla.

El nº1 debe conducir el auto, basándose en el destino clarificado que ha validado con su gente, orienta y mueve a la empresa, puede ir tomando diferentes rutas pero todos saben cuál es el rumbo y la llegada. Su rol no puede ser reemplazado porque él ha sido quién impulsó una visión, si otro condujera indefectiblemente cambiará la mira y la organización se estará dirigiendo hacia donde el nº1 no desea ir y otra vez habrá movimientos desconectados. Una visión distinta implica diferentes pasos a seguir, diferentes recursos y diferentes acuerdos. En la salida puede ocurrir que no se cuente con todos los conocimientos ruteros y meteorológicos ni con todos los recursos como otras llantas y faros, por eso es necesario estirarse más allá de lo que hoy se tiene a través la creatividad y así ir descubriendo alternativas que beneficien llegar a la meta.

La gente de la empresa debe apoyar en las distintas circunstancias y obstáculos que surjan en el camino. Si el nº1 ha equivocado el rumbo, si tiene dudas, si debe ausentarse por un instante, el equipo debe expresarse, recordar cuál era la visión y respaldar al nº1. Por si el auto se queda sin nafta o tiene problemas técnicos o aparecen escollos en el camino, los integrantes deben tener en claro cuál es su rol individual y de equipo para lograr la visión y bajarse del auto para empujarlo, mover las barreras o aportar ideas para eludir los problemas puntuales. Si la gente no se ha visto reflejada desde sus propios sueños y su propia capacidad de trabajo no contribuirá frente a los vaivenes del camino, por eso la visión es un proyecto compartido que concentra las energías.

La visión cumple diferentes funciones, todas de importancia estratégica para la propulsión a largo plazo y el andar diario. Para esto debe seguirse imaginando, representando, promoviendo y operando. Una y otra vez, todos y cada uno en la organización.

 

Lic. Mariano Morresi

mmorresig@gmail.com

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