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Una mirada sobre el mundo inmediato…o mediato

Una mirada sobre el mundo inmediato…o mediato
febrero 12
11:56 2019

De Guillermo Devereux

Con miles de millones de personas conectadas entre sí en una red global sin precedentes, permite una difusión casi instantánea y sin fricción de nuevas ideas e innovaciones.
Ajustando esta conexión con estadísticas que cambian rápidamente, valores y actitudes cambiantes, creciente incertidumbre política y avances exponenciales en tecnología, y está claro que la próxima década se está convirtiendo en una de metamorfosis histórica.

Desde la Segunda Revolución Industrial las principales empresas del mundo se han centrado en la industria transformadora de insumos primarios.
Pero la realidad empresarial de hoy es muy diferente. Vivimos en un mundo de bytes y, por primera vez, la tecnología y el comercio han colisionado de una manera que hace que los datos sean mucho más valiosos que los objetos físicos y tangibles. Y así hoy el mercado valora a las empresas.

La invasión tecnológica está aprovechando la conectividad, los efectos de red, la inteligencia artificial y una escala sin precedentes para crear plataformas globales con las que es casi imposible competir. La irrupción tecnológica ya se ha apoderado del comercio minorista y la publicidad, y ahora estas fuerzas tienen sus ojos puestos en la atención médica, las finanzas, los agronegocios, la educación y otros sectores que antes no eran su core business.
La riqueza no está estancada y sujeta cada vez a más volatilidad, y es imperativo tener una idea de cómo están cambiando los factores que afectan la distribución de la riqueza.
Hay una larga lista de incógnitas que preocupan a los negocios: todo, desde el esperado regreso de la inflación hasta un mundo donde los cisnes negros geopolíticos parecen ser cada vez más comunes.
Y no sólo centrado en grandes empresas, sino que la definición de riqueza en sí misma está adquiriendo un nuevo significado, ya que los millennials lideran una carga hacia la inversión sostenible en lugar de centrarse totalmente en el rendimiento monetario. Y aparecen start-up que compiten igual por igual con mega-compañias.
El auge económico de China ha sido muy estudiado durante décadas. Solo hemos podido obtener una vista previa de lo que es capaz la superpotencia oriental, y en los próximos años, estas promesas se harán realidad a una escala que aún será desconcertante para muchos.
Comprensiblemente, el alcance de la población y la economía de China todavía puede ser bastante difícil de poner en perspectiva. Sumada está la India, que podría superarla a mediano plazo en demografía y centro de innovación, a bajos costos como los chinos.

Cada año trae más avances tecnológicos que el anterior, y una vez que el ciclo exponencial se pone en marcha, las innovaciones podrían suceder en el cual carecemos de la facultad de predecirlo, o por lo menos se nos hace muy difícil intentarlo.

Como las nuevas tecnologías se crean a un ritmo cada vez más rápido, y al ser adoptadas a velocidades récord por los mercados, es justo decir que el futuro podría venir a una velocidad vertiginosa. Sin embargo, estas cada vez agregan menos valor y duración en el tiempo, y generalmente valen menos que sus predecesores que daban menos innovación para el usuario.

Nuestro mundo se encuentra en medio de un cambio drástico hacia fuentes de energía más sostenibles. Con la rapidez a la que se mueve la tecnología, se espera que nuestra infraestructura de energía y nuestros sistemas de entrega evolucionen a un ritmo aún más intenso que el que hemos conocido en el pasado reciente.

Y que la mayoría de las actividades humanas esté bajo esta lupa verde y deba reconvertirse o mejor aún crear su propio futuro sostenible.

Esto vale también para las nuevas generaciones donde el comportamiento alimentario está determinado por factores externos e internos, como características y necesidades fisiológicas, imagen corporal, preferencias, desarrollo psico-social, estado de salud, etcétera, llevándolos a rechazar la alimentación familiar y elegir otras dietas. Y con fuerte predominancia de lo ecológico, en un segmento que liderará nuestro mundo, su mundo, en pocas décadas.

La demografía global siempre está cambiando, pero la marea de la población en las próximas décadas cambiará completamente la economía global. En los países occidentales y en China, las poblaciones se estabilizarán debido a las tasas de fertilidad y la composición demográfica. Mientras tanto, en el continente africano y en el resto de Asia, las poblaciones en auge combinadas con la rápida urbanización se traducirán en el crecimiento de las megaciudades, con más de 50 millones de personas. Sumado a esto es posible una intensificación de las olas migratorias, y un nuevo balance de razas en donde la nacionalidad autóctona pierda la mayoría. O se forme un nuevo blend que altere visiones del mundo, patrones de consumo y políticas de estado.

Basados ​​en este principio económico básico del win-win, y también en el consenso de los economistas de que el libre comercio es, en última instancia, beneficioso, los países de todo el mundo han estado trabajando constantemente para eliminar las barreras comerciales desde la Segunda Guerra Mundial, y más aún desde la caída del Muro de Berlín.

Conceptos tan necesarios como los de Blockchain, trazabilidad y etiquetado, radiografía y posterior disminución de los costos de transacción, logística inteligente (que ponga el foco más que nunca en el cliente que, con poder absoluto, determina el éxito o fracaso a golpe de un “click” en la pantalla de su laptop”), se abren paso en esta nebulosa. Pero para esto no deben fracasar los intentos de mega-acuerdos comerciales entre mega-bloques.

Pero nada es siempre sencillo, y estas verdades tan antiguas ahora están siendo desafiadas tanto en contextos sociales como políticos. Ahora parece que estamos asidos a una incongruencia comercial en la que los políticos predican el libre comercio, pero actúan en la dirección opuesta. Y peligrosamente volviendo al medioevo transaccional y cerrado dentro de sus intramuros.

 

Guillermo Devereux

liamdevereux@live.com.ar

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