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¿Y tú qué sabes? ¿Lo sabes?

¿Y tú qué sabes? ¿Lo sabes?
julio 16
16:00 2014

Por Ruben Dario Baena Peña

 

En uno de los momentos críticos de la relación de Cristóbal Colon con los indígenas que poblaban las tierras de Nueva Esperanza[1], este acudió a su conocimiento del movimiento de los astros y los ciclos con los que estos se daban para impresionar a aquellos que se rebelaban frente a los atropellos que cometían los conquistadores. La historia cuenta que Colon tenía conocimiento de la ocurrencia de un eclipse  de sol y con esta información, amenazo a los locales con apagar el sol si estos no se sometían a sus intereses. Como era de esperarse, los indígenas, no podrían creer que alguna persona pudiera dominar al astro rey. Un astro que para algunas culturas precolombinas, era mucho que mas que solo la fuente de luz y energía. Representaba una deidad. Nadie la podía dominar.

Gran sorpresa se llevaron todos cuando ante las órdenes de Colon, la tierra se oscurecía y dejaba en la penumbra a todo habitante sobre la tierra. No era que los nativos no hubieran vivido un eclipse. Lo que estaba sucediendo es que nadie había podido “inducirlo” o peor aún, “crearlo”.

Como es de suponer, Colon logró condición de divinidad frente a los locales por tener la condición de ver más allá de lo aparente y tener el poder de predecir el futuro[2].

¿Cuántos eclipses se llevan a cabo cada día frente a nuestros ojos sin podamos entender de qué manera se están generando? ¿Cuántos de ellos no los podemos ver aun y de todas maneras se están produciendo? Nuestra ceguera aparente no es un signo de que las cosas no estén ocurriendo. Es excitante y al mismo tiempo terrorífico, pensar que  miles o millones de eventos se estén dando ante nuestros ojos y no los podemos ver. ¿Acaso solo podemos ver con los ojos? El terror me embarga. Nos llenamos de pánico pues a lo largo de la historia nos hemos condicionado acerca de una magnitud superior existente en el mundo exterior por encima de la magnitud de nuestro mundo interior.

Pensemos que este paradigma no hace sino complicar la dualidad ciencia – religión. Por siglos las religiones han explicado, o pretendido hacerlo, todos aquellos eventos que se escapan de nuestro raciocinio. Incluso explicaban los eclipses de nuestros antepasados precolombinos. De esta manera, como eran muchos los eventos inexplicables, las religiones tomaron el poder sobre  la verdad absoluta. A la que deberíamos llamar verdad aparente. Con el paso de los siglos, algunas verdades se fueron revelando ante nuestros ojos. Los eclipses tenían explicación y mejor aun, se podían predecir. No eran obra de los dedos arbitrarios de algún Dios que, aburrido, decidía jugar con más recientes regalos. Basto que llegáramos y “viéramos” el horizonte para entender que no había monstruos que devoraban a los navegantes que se atrevían a llegar más allá de los límites de la visión sobre el mar. La tierra era redonda.

Lo que parecía ser una batalla ampliamente ganada por la ciencia ante la revelación de estas nuevas verdades, empezó a crear un limbo frente al espacio que  el conocimiento dejaba de cara a el hecho de hacer rodar  muchas verdades que hasta le fecha se explicaban por la fe, pero que en algunos casos no se podían soportar de manera clara y evidente. De esta manera, la fuerza contundente de la ciencia en la explicación de algunos eventos, se queda corta en el soporte a muchos otros. Este espacio, este limbo, es acogido; en muchas ocasiones  por el esoterismo[3]. Esta situación se da, debido a  que nuestro cerebro está decidido a ver y distinguir solo aquello a lo que está condicionado a ver.

Un ejemplo de condicionamiento colectivo, es que por muchos años hemos estado buscando evidencia de vida extraterrestre pero que solo hasta el 8 de diciembre del 2010, la NASA declara haber encontrado una forma de vida con la capacidad de mantenerse en presencia de Arsénico. La NASA declara entonces, que es necesario empezar a pensar que la vida puede existir de una manera diferente a como la conocemos pues esta bacteria puede incorporar Arsénico en vez de Fosforo y mantener su nivel de actividad[4]. Este hecho es de vital trascendencia dado que la afinidad de los compuestos orgánicos para remplazar el Fosforo por Arsénico sin poder sobrevivir ante el cambio, es la explicación al envenenamiento por Arsénico. Al mismo tiempo, el descubrimiento deja la puerta abierta (por medio de la evidencia científica) para pensar en que es posible que exista vida de una manera diferente a como la concebimos actualmente.

Retomemos nuestro tema central. Es responsabilidad de la ciencia, cerrar esta brecha y es la física cuántica la herramienta llamada a  dar luz  al universo de dudas en las que nos sumimos frente a la gran cantidad de sucesos que todos los días se hacen evidentes frente a nuestros ojos. Una nueva pregunta: con que órgano u órganos podemos “ver” y experimentar estos nuevos eventos.

 

Si en los últimos años, hemos defendido que solo existe aquello  que podemos evidenciar de alguna manera, también es cierto que cada día ampliamos las opciones a lo que llamamos evidencias y nos damos el espacio de dejar conscientemente las puertas abiertas a lo inexplicable racimalmente pero que estamos seguros, existe.

Los estudios del cerebro han demostrado que este tiene la posibilidad de reaccionar de manera similar frente a los estímulos reales y ante a aquellos que se generan el seno del pensamiento. En muchos casos el estimulo cerebral puede ser, incluso superior que el real. Por ejemplo, el nivel de excitación logrado por un hombre puede ser mayor frente a una fantasía que de cara a una imagen visual. En el caso de los hombres, decimos que la excitación puede ser mayor al tener una fantasía; pero no cambe la menor duda que esta excitación (llamémosla mental) será mucho mayor en una mujer. Es más, la inmensa mayoría de las mujeres rechazarían fotos  con explicitas imágenes de connotación sexual. ¿Por qué reaccionamos de manera diferente, los hombres y mujeres frente a estímulos similares? La respuesta está en la neurofisiología del cerebro. De esto nos ocuparemos más adelante.

El estudio de  los mecanismos  que tiene el cerebro para reaccionar frente a los estímulos tiene una clara aplicación de orden comercial en el concepto de Neuromarketing planteado por el Dr. Martin Linstrong[5]. El nuevo concepto que por primera vez pone en la misma mesa a la ciencia y una visión  humanística como el marketing, explica algunas de las razones que nos impulsan a comprar variados  productos en función de los estímulos sensoriales que se asocian a este. Quizá el concepto mas fácilmente perceptible del Neuromarketing es el del marcador somático que define la razón por la que algunos eventos, y en este marco, conceptos de índole comercial, se quedan perennes en nuestra memoria  consciente y otros no lo logran.

El concepto se explica de manera tal que los eventos, de cualquier índole, que se asocien en tiempo y / espacio a un hecho que genere una experiencia contundente; serán recordados  por asociación con la experiencia profunda que se ha vivido. El ejemplo más claro de este hecho es que el lector, sin duda recordara con lujo de  detalles donde y con quien estaba en el momento que se entero de la caída de las Torres gemelas. El acto terrorista fue de tal impacto para  nosotros que, todos los hechos asociados en tiempo con la vivencia de la experiencia, son recordados con nosotros en un nivel de detalle increíble. De igual manera recordamos los eventos asociados al momento en que nos enteramos de la muerte de un ser querido o de algunas vivencias de nuestra infancia si están marcan de alguna manera nuestra vida. El conocimiento de esta relación entre los hechos y la memoria no es nuevo. En la antigua Grecia, ya algunos maestros usaban la técnica de dar golpes en la cara a sus alumnos para asociar el conocimiento al golpe recibido. Creo que todos recordaríamos si un maestro nos hubiera golpeado. A bien de todo, los métodos de enseñanza han cambiado radicalmente.

 

Hemos dicho que nuestro cerebro tiene muchas formas de “ver” más allá de lo que nuestros ojos logran percibir. Las repetidas vistas que a lo largo de nuestra vida vamos haciendo de los hechos cotidianos evidenciados en nuestra familia y comunidad, construyen con el paso del tiempo los códigos culturales[6]. De acuerdo con el Dr. Clotaire Rapaille, la mente colectiva asume posición frente a los hechos de la cotidianidad y los valora individualmente  bajo un solo concepto.

Este concepto individual que se ata emocionalmente a todos los individuos que hacen parte de una comunidad, constituye la esencia de los hábitos y costumbres de los pueblos. ¿Qué clase de hilos invisibles nos conectan a unos con otros y además tienen la habilidad para transmitirse generacionalmente? ¿Por qué algunas personas  tienen  la habilidad “ver” estos hilos al llegar a hacer parte de una nueva comunidad y adaptarse a esta de manera significativa?

De igual manera, los pueblos le dan valor similar a los hechos cotidianos. El entendimiento de esto determina parte del éxito o fracaso de la adopción de productos de consumo en diferentes regiones.

Un ejemplo claro de este hecho se muestra en la manera diferente como los norteamericanos perciben el licor. De acuerdo con el Dr. Rapaile, el licor para los norteamericanos es una competencia. Una competencia con ellos mismos, con los demás y con su cuerpo. Es típico de Norteamérica, presenciar competencias al más bebedor. Esto no es europeo. En Europa el licor es visto como una herramienta social. Parte fundamental de la cultura alemana y holandesa en su manifestación de cerveza. Acompañante  necesario de alimentos para los franceses, italianos y españoles. El vino. Como herramienta contra la naturaleza en Rusia. El vodka.

Los publicistas lo saben y al desarrollar comerciales, siempre tendrán que asociar el código cultural para cada país con el tipo de producto que deseen vender con el objetivo de que nuestro cerebro “vea” los hilos de conexión y encuentre valor en la oferta que se nos presenta.

Para una misma región puede haber un solo código cultural para el licor pero diferentes manifestaciones del mismo por tipo de producto. Por ejemplo, para Colombia, la asociación es la siguiente:

 

Cerveza: Amigos

Vino: Pareja

Whisky: Adultos

Aguardiente: Rumba

 

Conocedores  de estos códigos detallados, los publicitas tienden hilos de conexión entre los productos y nosotros. De esta manera los profesionales del marketing nos llevan a escoger una de todas las manifestaciones posibles de la realidad. La realidad no es absoluta. Es relativa y la que escogemos y aceptamos como  tal es aquella que está asociada con nuestra experiencia previa y nuestras expectativas del futuro. ¿Manipulados? Posiblemente. ¿Luego de eso no se trata la ciencia? ¿De lograr alinear a la naturaleza en función de nuestras necesidades?

 

Si alguien o algo, en este caso, la publicidad, puede manipular nuestros deseos; ¿podemos nosotros mismos anticipar el futuro y moldearlo de manera tal que este se parezca más a aquello que soñamos o deseamos?

Si bien gran parte de los mecanismos de funcionamiento del cerebro son aun desconocidos para la ciencia, hoy podemos entender el mecanismo de acción de los llamados neurotransmisores. Estos son moléculas de algunas sustancias químicas que el cerebro genera al sentirse activado por estímulos específicos. Tendemos entonces neurotransmisores para el sueño, para la risa, para la tristeza y para cada una de nuestras emociones.

Algunas de las medicinas de orden psiquiátrico actúan estimulando o bloqueando la liberación de un determinado neurotransmisor que tiene la función de generar una reacción en nuestro cuerpo. De esta manera se condiciona nuestros actos frente a los estímulos. Cuando tenemos algún tipo de comportamiento, las celular neuronales han sido estimuladas por los transmisores asociados con ese actuar. Las células habrán quedado impactadas por el estimulo y quedaran con una marca química que se traduce  en el deseo de lograr nuevamente ese estimulo. De esta manera se crean las adicciones de comportamiento. Esto se traduce en la repetición de nuestros actos una y otra vez con manifestaciones cada vez más marcadas  pues las células requieren cada día, mayor cantidad de estimulo químico para saciar su “hambre”.

Esto explica la razón por qué la que nos sometemos constantemente a comportamientos que sabemos son incómodos para nosotros mismos  y que  además entendemos,  nos hacen daño y le hacen daño a nuestros vecinos. La ira, la adicción al sexo, las fobias y otro tipo de comportamientos lesivos responden a mecanismos  que tiene nuestra neuroquímica para generar satisfacción a las células neuronales que buscaran permanentemente llevarnos a la manifestación repetida de estos estados  a fin de sentirse bien aunque esto nos lleve a situaciones de difícil manejo y en algunos casos autodestructivas.

 

Algunos neurotransmisores son de mayor importancia que otros en función de los mecanismos que estos regulan. Los seis más importantes son[7]:

La Acetilcolina que regula todo los efectos sobre la memoria y que ante su ausencia, el ser humano entra en estado de demencia senil. El bloqueo de este transmisor se puede dar también de manera selectiva cuando se expone a la persona a eventos traumáticos que entran en un estado de olvido no consiente.

La Dopamina regula los estados de placer y satisfacción. Su bloqueo trae consigo la depresión. Sobre este transmisor actúan algunas drogas psiquiátricas mencionadas anteriormente.

La Noradrenalina se encarga de crear un terreno favorable a la atención, el aprendizaje y la sociabilidad. El bloqueo de su síntesis genera depresiones y  perdida del deseo sexual entre otros efectos

La Serotonina también llamado el sensor del sueño que regula esta función corporal. Su ausencia genera desordenes  funcionales

El GABA es el transmisor mas difundido en el cerebro y regula las funciones de mentales en general.

Por último, el más conocido de todos los neurotransmisores. La Adrenalina. Regula nuestros estados de cansancio y estrés.

Como podemos apreciar la química del cerebro participa de prácticamente todas las funciones y emociones del ser humano. Nos acompaña desde el dolor a la felicidad y desde el odio al amor. El Dr Francisco Muñoz de la Peña describe de la siguiente manera en su Blog[8], aquello que llama la química del amor:

…La química del amor es una expresión acertada. En la cascada de reacciones emocionales hay electricidad (descargas neuronales) y hay química (hormonas y otras sustancias que participan). Ellas son las que hacen que una pasión amorosa descontrole nuestra vida y ellas son las que explican buena parte de los signos del enamoramiento.

Cuando encontramos a la persona deseada se dispara la señal de alarma, nuestro organismo entra entonces en ebullición. A través del sistema nervioso el hipotálamo envía mensajes a las diferentes glándulas del cuerpo ordenando a las glándulas suprarrenales que aumenten inmediatamente la producción de adrenalina y noradrenalina (neurotransmisores que comunican entre sí a las células nerviosas)…

Visto de esta manera, la ciencia ha logrado explicar la razón fisiológica de aquella emoción que es la esencia de la divinidad del ser humano. El amor. Por otra parte, otros estudiosos complementan este análisis de reacciones netamente químicas con los elementos  de autosatisfacción de las células neuronales que mencionamos párrafos atrás.

El neurólogo español  Jesús Porta, en declaraciones a Europa Press Tv, destacó que “el cerebro es fundamental en el enamoramiento”. “Posiblemente todos los sentimientos ocurren dentro de nuestro cerebro, con lo cual el enamoramiento forma parte de las sensaciones que tiene el ser humano”, añadió. A diferencia de los animales, la evolución ha permitido al ser humano “sublimar el amor y hacer incluso expresiones artísticas a partir de un sentimiento, como poesías”, o llegar al suicidio a causa de su sufrimiento. Así, el amor se convierte en “una ventaja evolutiva” que activa “circuitos de recompensa” en el cerebro que provocan una satisfacción al conseguir el objeto deseado. De esta forma, por mucho que el humano trate de controlar el enamoramiento, al no poder controlar el cerebro, le resulta imposible. “El cerebro es un esclavo de la razón por eso a cualquier sentimiento tratamos de buscarle una justificación, por ejemplo a veces alguien se siente atraído por otra persona y justifica lo que hace aunque sea negativo”, explicó. Hasta el momento, estudios llevados a cabo con técnicas como la ‘Resonancia Magnética Funcional’ demuestran que existen distintos tipos de amor al activarse diferentes zonas del cerebro según el objeto mostrado. “Se ve que por ejemplo que el amor que tienen las madres a sus niños se activan unas áreas distintas que con la imagen de la persona que ellos quieren”[9]

No es posible separar las emociones de las manifestaciones que estas tienen en nuestro cuerpo. Toda emoción trae consigo un efecto sobre los actos que de manera involuntaria se dan en nuestro organismo. Las emociones son impulso para actuar y cada emoción prepara al cuerpo para  actuar de alguna manera en especial. Veamos como algunas emociones tienen respuestas en el organismo[10]:

  1. Ira: la sangre fluye principalmente hacia las manos y el corazón late con mayor rapidez, mientras se produce un aumento de la adrenalina en la sangre.
  2. Temor: la sangre se concentra en los músculos, especialmente en los de las piernas, para facilitar la huida.
  3. Felicidad: la actividad cerebral se centra en la parte central, se inhiben los sentimientos negativos y se experimenta un aumento en los niveles de energía.
  4. Amor: se produce la relajación del organismo y un estado general de calma.
  5. Sorpresa: la retina permite entrar una mayor cantidad de luz para detectar con más facilidad los cambios que experimenta el medio.
  6. Disgusto: se produce una inhibición de la evacuación, insomnio y riesgo de hipertensión.
  7. Tristeza: conlleva una disminución en los niveles de endorfinas necesarias para fortalecer el sistema inmunológico.

¿Estamos en un círculo vicioso? La ciencia, con su conocimiento ha logrado cerrar el camino (sin intención obviamente) a lo divino pero el conocimiento mismo hace evidente todo lo que nos falta por explicar; lo que de inmediato abre nuevos espacios especulativos ante el afán por entender todo lo que sucede a nuestro alrededor.

El hombre ha tratado de buscar la verdad desde tiempos milenarios. ¿Cuál es la verdad? La verdad se nos presenta como una opción a escoger de las diversas alternativas que el universo nos presenta frente a una situación.  Las religiones siempre han dicho que la única verdad absoluta es Dios, entendiendo de manera explícita que, todo lo demás es relativo.

Es claro que  todas estas reacciones de orden fisiológico, responden a interacciones químicas conocidas y predecibles en esencia. Nos asalta la duda de que causa el hecho de que  las personas reacciones de manera diferente frente los diferentes estímulos del medio aunque, en principio, en cada uno  de nosotros se estén dando las mismas reacciones de orden químico. Uno de los primeros escritos que encontramos acerca de la relatividad de la verdad es el llamado Mito de la caverna que Platón expone en el VII libro de La Republica y en el que el filósofo pretende explicar la existencia de los dos mundos. El  sensible y que logramos sentir (“ver” en términos de este articulo) y el inteligible, que no vemos pero al que llegamos a través de la razón.

Imaginemos una caverna bajo tierra, en la que los espectadores están sentados de espalda a la entrada y de cara a la pared. Estos espectadores están cautivos, atados con cadenas, de manera que sólo pueden mirar hacia la pared del fondo. De la caverna sale un camino en pendiente, pero, hacia el exterior.

Para los espectadores es como si no existiera la luz natural, de ahí la necesidad de un fuego bien dispuesto. Hay una tapia entre el fuego y los espectadores, y entre ella y el fuego desfilan hombres portando objetos. Estos objetos proyectan sombra en la pared de la cueva, y esas sombras son lo único que ven los espectadores. Además la pared-pantalla tiene eco, y por eso para los cautivos parecen venir de ellas las palabras que pronuncian los hombres que pasan detrás de la tapia.

 

Queda claro que las sensaciones son totalmente indirectas. Los prisioneros sólo ven sombras producidas no por el medio natural de la luz del sol sino por algo que es remedo, el fuego (sombra del sol), y no oyen la voz humana, sino el eco (sombra de la voz).

Nos propone Platón que desatemos a uno de los prisioneros. Debido al tiempo que lleva en esa posición, tendrá los músculos entumecidos y le costará ponerse en pie y caminar, pero aunque resulte difícil, le obligaremos a subir por el sendero que conduce al exterior.

Al acercarse a la boca de la caverna, quedará deslumbrado por la claridad solar, le dolerán los ojos, creerá haberse vuelto loco y querrá volver a la tranquilidad de la caverna donde todo era conocido. Para acostumbrarse deberá empezar a observar de noche, con la luz de las estrellas y la luna. Luego podrá ver de día las imágenes reflejadas en las aguas y las sombras; más tarde verá los árboles, los pájaros, las fuentes, podrá mirar las cosas en sí, y finalmente será capaz de ver el sol, y de darse cuenta de que gracias a él existe todo y que es la causa de la vida.[11]

La caverna representa el mundo visible. El mundo que vemos o queremos ver de acuerdo con nuestras concepciones previas. El primer segmento está representado por lo que nos han contado. Aquello en lo que creemos. Las conjeturas.

El otro escenario corresponde a las imágenes mismas. Aquello que es manejado por quienes tienen la responsabilidad de llevar consigo la información que puede no ser verdad y de ahí su peligro. La caverna entera representa la ignorancia.

El segundo segmento es la realidad. El mundo exterior. Tener contacto con él, cambia la percepción de aquello que está dentro de la cueva al volver a ella.

Entendido de esta manera, las verdades aparentes solo son reales para quien así las asume. Podemos decir, que si estando al interior de la caverna, tuviéramos manera de anticiparnos al conocimiento  de lo que está por fuera de  la misma, estaríamos en condición de ver las sombras de una forma diferente  y cambiar así nuestra percepción de las cosas, incluso desde antes que estas se hagan evidentes ante nuestros ojos. ¿Es esto una manera de anticiparnos al futuro? ¿Significa esto que tenemos la posibilidad de cambiar los hechos que estén por sucedernos o que dicho de otra manera, es posible que condicionemos los hechos que se presentaran en nuestra vida en tiempos futuros? La buena noticia es que sí está en nuestras manos abrir espacios para que se den las posibilidades de que nuestra vida lleguen, con mayor probabilidad, los acontecimientos que estamos esperando.

La tradición popular dice que si pensamos de manera positiva, atraeremos buenos sucesos a nuestra vida. De igual manera, en sentido contrario, decimos que las personas que actual mal, recibirán de la vida, sucesos en consecuencia con su actuar.

Esta visión de la cosas, tiene dos vertientes de explicación. Una, eminentemente mística que tiene que ver con la manera como las energías influencia los elementos a nuestro alrededor. A su vez, la mística, apoya parte de sus teorías en las teorías de física cuántica que desde el punto de vista netamente científico, pretenden explicar hechos más allá del soporte a lo esotérico. La otra rama de explicación a estos hechos está asociado con el concepto de inteligencia emocional enunciado con mucho éxito por el Dr Daniel Goleman[12] a inicios de este milenio. Más adelante tocaremos este tema.

Desde la visión de de la mística que a mi parecer, disfraza sus teorías en conceptos científicos contados a medias pues critica los dogmas religiosos con las mismas herramientas con las que estos últimos soportan la fe. En la gran mayoría de las ocasiones, estos conceptos de nueve era dan todas las herramientas de poder al hombre mismo. A la mente humana. Se menciona que no  hay Dios. Que Dios somos nosotros y nuestra fuerza interna. Que cada uno de nosotros puede alcanzar lo deseado por la fuerza de los deseos e intenciones. Eso no es realmente muy diferente a lo que exponen las religiones al decirles a los fieles que todo puede ser alcanzado si se tiene fe en Dios. Los fieles ponen todas sus esperanzas en una fuerza exterior  con las que buscan poder tener la actitud y energía para lograr a su vez sus objetivos. No hay mayor diferencia fundamental. La discrepancia radica en que la mística no reconoce la ayuda de nadie diferente a nuestra mente y las religiones entienden que se requiere “ayuda” divina para lograr las metas. Es una discusión sin sentido. ¿Qué importa? Finalmente, el ser humano es quien logra o no sus metas. Su éxito o fracaso depende el él mismo, con ayuda o sin ella. Entiendo que el ser humano necesite y deba buscar el más fino detalle de conocimiento  con el fin de poder dominar todas las instancias de la existencia. Sin embargo, lo que aparentemente es un hecho tiene que ver con que nuestra actitud puede tener impacto en los resultados de nuestras acciones. Algunas personas lograr esta actitud por la dominación de  sus instintos o  si somos más racionales, de la dominación consciente de química  de su  cerebro. Otros individuos lograran esta dominación vía la confianza de sentirse apoyados por una fuerza divina que finalmente les da la fuerza para, al final, dominar los procesos bioquímicos que regulan las emociones de sus ser.

Tengo la experiencia de mi madre, quien falleció solo dos días atrás del día en que me dedico a escribir estas líneas.[13] Ella fue una mujer atormentada por un desorden psiquiátrico depresivo. En los últimos años, la veíamos reír muy poco. Siempre tenía un motivo para estar mal.   La química  de su cerebro no estaba funcionando bien, lo que le generaba un desequilibrio que alejaba la felicidad. Ella siempre estuvo triste y esta tristeza la hizo entrar en un círculo que hacía que su estado de ánimo solo atraía problemas y los problemas a su vez, solo traían más tristeza. ¿Cómo romper este círculo? La medicina lo hace transitoriamente con el uso de medicamentos antidepresivos. Las religiones buscan hacerlo a través de la oración y los grupos de apoyo. Mi madre utilizo ambos mecanismos de dominación de su enfermedad – adicción. Recuerdo que ella uso medicamentos desde hace muchos años y esto la mantenía en un estado de letargo, en un stand-by que daba la impresión de estar caminando en una cuerda floja. En algún momento de su vida, entró a hacer parte de un grupo religioso. Fueron los años más felices de su vida. Nunca estuvo tan activa. Hizo parte de muchas actividades sociales y en ellas, ocupaba posiciones de liderazgo que era imposible pensar que ella pudiera realizar. La fe en Dios le daba una seguridad que le permitía tocar el cielo y en ese vuelo llevar a muchas otras personas. Era un activista social dedicada al barrio. No la reconocía pero el desconocimiento  mismo de esa mujer me hacia inmensamente feliz,  pues sabía que ella lo era.

Quiero que sepan que mi madre era una mujer tímida en extremo. Era una persona que había encontrado la ventana al mundo en la lectura y que las puertas de salida al mismo, habían sido solo permitidas para la lectura de poemas. Solo la lectura de  los más bellos poemas de la literatura latinoamericana, le permitían  sentirse cómoda la hablar en púbico. Ahora, esa misma mujer era alguien que  había organizado a todo un barrio para que construyeran un templo en sus cercanías. Ella hizo que cientos de personas vendieran boletas para rifas, creo una tiendecita que llamaba “El granito de mostaza” y en ella vendían toda clase de bebidas y alimentos típicos y con ese dinero se iba construyendo paso a paso la iglesia de mi barrio. La vi cumplir con todos sus propósitos. Al día que recuerdo con claridad, todo cambió.

Mi madre era una mujer tan feliz. Era una mujer que había logrado dominar su pasado y que por ende, lograba influencias su futuro. De eso se trata la mística, ¿verdad? Lo había logrado gracias a la fuerza de la fe en Dios. Cuando logro tener control sobre la química de su cerebro, dejo de tomar sus drogas psiquiátricas. Realmente no se por cuánto tiempo no tomo sus medicinas. Nunca notamos nada. Era una mujer feliz y llena de vida. Me atrevo a decir que era la mujer más amada y respetada de la comunidad. Un día, como cualquier otro; intentó suicidarse.

¿La química le cobro a mi madre el hecho de haberla dejado de lado? Sería que ella pensó que había controlado a su cerebro pero este aguardo agazapado en la oscuridad para darle un zarpazo del que nunca se recobraría. Mi madre murió esta semana. Diez años luego de haberse suicidado.

Las dudas vienen a mi mente. El control sobre nuestros deseos y pensamientos debe ser constante. Flaquear en estos puede ser mortal. Los neurotransmisores están pendientes de nuestra debilidad para liberarse o bloquearse a fin de darle espacio a nuestras adicciones que aunque estén controladas, siempre son un dragón que aunque dormido, no está muerto.

Mi padre[14] representa la otra cara de esa misma moneda. Es una persona alegre, espontanea, autentica, feliz. Siempre con una sonrisa en labios; esperando lo mejor de cada día. Mi padre cumple ochenta y siete años y es un roble. Con los “achaques”[15] de su edad. Toda la familia dice que esa manera de ser le mantiene vivo. Eso lo tenemos claro. Nunca ha tomado drogas psiquiátricas. No las necesita. Al menos así lo pensamos hasta hoy. Ahora con la muerte de mamá, lo vemos triste (es natural). Lo que sucede es que no estamos acostumbrados a verlo de esa manera. Su tristeza nos hace pensar que esta pueda llevarlo a morir pues tememos que empiece a ver el mundo con un sentido diferente.

Solo la conciencia real de la necesidad de mantener los pensamientos en positivo, puede hacer que esto se logre. Aun así, en muchos casos, algunos desordenes de orden fisiológico no permiten, que a pesar de la conciencia, los pensamientos se puedan controlar. Todos tememos por mi padre. Debemos acompañarlo para que recupere su confianza y la fuerza para tener el control sobre su bioquímica.

Los conceptos de inteligencia emocional del Dr Goleman[16] van más allá del pensamiento positivo por sí mismo y nos orientan acerca de cómo atender nuestros pensamientos en función de las circunstancias y de nuestros intereses acerca del futuro; pero sobre todo de cómo controlar nuestro actuar de acuerdo con los espacios sociales en los que nos desempeñamos. Inteligencia emocional se trata de habilidades sociales, se trata de controlar nuestra bioquímica. Es la inteligencia emocional un paso posterior y avanzado luego del control bioquímico  o ambos eventos se dan simultáneamente. Ambos eventos pueden dar al mismo tiempo en nuestra mente pero  no todas las personas logran dominar las dos situaciones pues los conceptos del Dr Goleman representan puntos de  evolución sobre el control de nuestras emociones.

Es importante entender que la inteligencia emocional no puede controlar nuestro temperamento. De acuerdo con la Organización Inteligencia – Emocional, nuestro temperamento no puede ser modificado, pero muchas de nuestras expresiones temperamentales podemos aprender a controlarlas,  bien reduciendo su intensidad o su duración, o ambos aspectos simultáneamente[17]

De acuerdo con la misma organización, la IE tiene aplicación en cinco habilidades prácticas que permiten bienestar presente y futuro:

Estas cinco habilidades prácticas son útiles para cuatro áreas fundamentales de nuestra vida:

1) Propenden a nuestro bienestar psicológico, base para el desarrollo armónico y equilibrado de nuestra personalidad.

2) Contribuyen a nuestra buena salud física, moderando o eliminando patrones y/o hábitos psicosomáticos dañinos o destructivos, y previniendo enfermedades producidas por desequilibrios emocionales permanentes (angustia, miedo, ansiedad, ira, irritabilidad, etc.).

3) Favorecen nuestro entusiasmo y motivación. Motivación y emoción tienen la misma raíz latina (motere), que significa moverse (acercarse hacia lo agradable o alejarse de lo desagradable). Gran parte de nuestra motivación en distintas áreas de la vida está basada en estímulos emocionales.

4) Permiten un mejor desarrollo de nuestras relaciones con las personas, en el área familiar-afectiva, social y laboral-profesional. En este último plano, la Inteligencia Emocional significa llevar a un nivel óptimo la relación entre las personas: determina qué tipo de relación mantendremos con nuestros subordinados (liderazgo), con nuestros superiores (adaptabilidad) o con nuestros pares (trabajo en equipo). Las emociones determinan cómo respondemos, nos comunicamos, nos comportamos y funcionamos en el trabajo y/o la empresa.

 

Finalmente, es claro que Si podemos controlar nuestro presente y nuestro futuro si podemos dar manejo a nuestros pensamientos traducidos en emocione y manifestaciones de las mismas  que a su vez dependen de la química de nuestro cerebro.

Cada uno de  nosotros usara las herramientas que estén a su alcance para tal fin. No cabe duda que algunas personas sentirán que solos podrán lograr estas metas. Su mente es su  Dios. Esto no es menos valioso que lograr lo mismo de la mano de una divinidad a la que la que le darán el nombre que sus padres y hermanos les hayan dicho. ¿Saben algo? No me importa. Para mí, lo realmente es valioso es poder llevar un vida tranquila y en armonía.

 

Ruben Dario Baena Peña

rdbaena@hotmail.com



[1] Hoy Republica Dominicana.

[2] El escritor español Miguel Ruiz de Montaños (2009) Ediciones SAB, en su novela histórica La tumba de Colon, describe con detalle la manera como el conquistador hizo uso de sus conocimientos en astronomía para tima a los indígenas. Colon se sabía conocedor de una verdad que los nativos no tenían. De la misma manera, el autor cuestiona que Colon hubiera zarpado a la mar sin haber tenido certeza de la existencia de América. Nuevamente, otra verdad en conocimiento de Colon que le permitía “ver” elementos que otros no podían observar.

Este hecho también es descrito en el libro “Colon, el almirante sin rostro: Una biografía heterodoxa” del autor Mariano Fernandez quien atribuye claramente el descubrimiento de  América a una capacidad de Colon para interpretar el movimiento de los astros y la relación con La Tierra.

 

 

[3] El diccionario de la Real academia de la legua española en su  veintitresava edición del año 2006, define la palabra como referente a aquello que es impenetrable por la mente humana

[5] Linstrong Martin (2009) Compradicción. Editorial Norma

[6] Rapaille Clotaitre. El código cultural (2008) Editorial Norma

[7] Fuente: www.uprm.edu

 

[11] Tomado de la interpretación que hace la organización Nueva Acrópolis de Argentina en su revista http://www.nueva-acropolis.org.ar/El-Mito-de-la-Caverna.370.0.html

[12] Goleman Daniel. (2000) La inteligencia emocional. Editorial Norma

[13] Mi madre, Myriam Peña de Baena, murió el 16 de diciembre del año 2010

[14] Mi padre, Rubén Baena Sossa, nació en Cartagena  (Colombia) en el año 1923

[15] Problemas, enfermedades propias de la vejez.

[16] El concepto de Inteligencia emocional fue acuñado por Peter Salovey  y John Mayer. No por Daniel Goleman fue definido como la capacidad que tienen los seres humanos con mayor o menor intensidad para sentir, entender, controlar y modificad los estados anímicos propios y ajenos.

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